30 de noviembre de 2012

Me molestan las personas que se quejan de no tener y no hacen nada por conseguirlo.

Me molesta porque me reflejo en ellas, y lo odio. 


Odio llorar cada vez que entro en la bañera, pero es solo allí donde siento que algo me abraza. 


Y ese algo no me juzga, ni me pregunta, ni le interesa... sólo me abraza. 


Pero todo tiene un precio, en este caso la cura es mas cara que la enfermedad. 


Hoy mas que nunca me siento dividida en dos, y temo no conseguirme nunca. 


El vacío es cada mas grande...


demasiado.


                                Quién puede querer a algo así?