19 de diciembre de 2010

Pensamiento bizarro


Gracias a una conversación que hace poco tuve me puse a pensar en algo tan bizarro que creo que sólo tiene significado para mí, y me da risa porque es el tema más nulo que a alguien se le puede ocurrir pero mis ojos lo ven de otra manera. El aire es un simple componente de nuestra atmósfera pero por un momento no lo veamos de esa manera, imaginemos todo lo que en él debe encontrarse y si les parece demasiado tonto no sigan leyendo.

    Cuántas cosas no hemos dicho estando solos mientras nadie nos escucha, cuantas cosas no hemos hecho sabiendo que alrededor no hay ninguna mirada que nos juzgue. Yo, personalmente, considero que todas estas cosas no se pierden, el aire las guarda y se las lleva y gracias a que nadie se detiene a escuchar se mantienen fuera del conocimiento de los demás. Si por un momento nos detuviéramos a descifrar lo que en el aire se encuentra o si de hecho pudiéramos hacerlo creo que a nuestros oídos llegarían historias, lamentos, confesiones, gritos, secretos, risas, llantos, y demasiadas cosas más que muy pocos podrían apreciar. Imaginemos por un momento que el aire nos puede responder, que es tan sabio, conocedor de toda clase de cosas alrededor del mundo, que nos puede dar cualquier respuesta que deseemos, o mejor aún, que a través de él pudiéramos comunicarnos, siendo así, gracias a tantos oídos sordos en este planeta, la manera mas privada de hacerlo. 
Particularmente me encantaría poder ir mas allá y entender lo que el aire nos dice al pasar entre nosotros, creo que aprendería mucho más de esta complicada sociedad que dice ser muy fuerte por fuera pero por dentro esconde su verdadero ser.¿Demasiado profundo?, puede ser, pero nunca está de más utilizar nuestra creatividad.

Nueva percepción

Comenzare hablando de lo más ilógico,  así, sólo quien de verdad entienda, encontrará sentido en cada una de las líneas. Un día todo lo que conocía perdió sentido, ese día comprendí que no sólo lo había perdido todo sino que ya nada sería como antes, y a pesar de que a lo largo de nuestra vida pasamos por esto una y otra vez, fue durante ese día que me di cuenta que lo que para muchos es un final en realidad es todo lo contrario, gracias a eso tan insignificante entendí que el hecho de que todo pierda su sentido es lo mejor que nos puede pasar. Cuando ya nada de lo que conoces es como querías que fuera y cuando lo nuevo toca el timbre a tu destino es allí cuando comienzas a vivir de nuevo, porque el perder la posibilidad de describir algo no significa que ya todo acabo, simplemente significa que tienes la oportunidad de definirlo nuevamente, y que todo eso que perdiste será reemplazado por lo nuevo siempre y cuando estés abierto a ello.

     Cuando todo lo que una vez quisiste poco a poco se aleje y todo lo que te brindaba seguridad ya no exista, no te sientes a esperar en tu ventana que el viento esparza tu recuerdo, de hecho, ciérrala y comienza a caminar pues tienes la oportunidad de volver a crear un mundo distinto dónde personas diferentes pueden conseguir un lugar y así brindarte un nuevo comienzo.

6 de diciembre de 2010

Héroe sobrevalorado

       A veces le dan al tiempo más mérito del que merece, dicen que el sana heridas, que con él se olvidan errores y se perdonan ofensas, pero qué pasa cuando no, ¿Que excusa inventan cuando el tiempo no lleva capa ni posee poderes especiales? Tendemos a dejar la culpa en hombros de cualquier otra cosa diferente a nosotros, el tiempo es relativo, es distinto para cada quien, lo que para ti puede haber durado mucho para mí pudo durar muy poco y cada uno tiene derecho a pensar como quiera. El tiempo está colocado sobre un pedestal que en letras pequeñas esconde su forma de funcionamiento, pues a fin de cuentas somos nosotros quienes olvidamos, perdonamos y sanamos, no el tiempo, este simplemente és, y siempre será, la mejor excusa que ha inventado el ser humano y la mejor herramienta para medir hechos y su importancia en nuestra vida.
     Por esto hoy no digo que el tiempo será quien me ayude, por eso diré que si no eres tu quien se ayuda, nadie ni nada más lo hará por ti.

Dualidad Indispensable

Sin un adiós no se apreciarían los regresos, sin un llanto la risa perdería su importancia, sin desilusión no habría motivación para buscar una nueva ilusión, sin las caídas no valdría de nada volver a levantarnos. Sin lo malo, lo bueno perdería su valor, sin el dolor la alegría no nos brindaría una razón, si no existiera esa dualidad el bien y el mal no tendrían sentido, el amor y el odio no fueran definidos y muchas otras cosas perderían esa esencia que, aunque ignoramos, cuando nos falta la extrañamos.

28 de noviembre de 2010

Ecos


Una pared refleja lo que quiero ver, responde lo que quiero oír, ¿O tal vez no? No sé sus componentes, no sé de qué está hecha pero me da lo que necesito. Testigo callado de lo que me pasa, compañera inestable de mis arranques de rabia, no entiendo o es que no quiero entender. Te grito y sigues allí, devolviendo cada sonido repleto de dolor, absorbiendo cada lágrima cuando ya no puedo gritar más. Me sostienes pero no me abrazas, me oyes pero no me escuchas, te golpeo y no te defiendes. Me siento impotente al buscar cualquier reacción de tu parte, triste muralla que sólo aguantas y aguantas ¿Qué haces? ¡Devuélvemelo! ¡Defiéndete! No te dejes opacar por mí, no te dejes ¡hazlo!

      Sólo logro ver agua, sentir tu poder entre mis nudillos y tu frialdad en mi cara cuando ya no puedo más. Caigo frente a ti, me rindo, respóndeme ¿Por qué? Necesito que te defiendas, necesito que devuelvas más que mis palabras. Te ruego que cobres vida, que respondas mis preguntas, que de ti salga el golpe más duro que pueda recibir, una frase que me haga reaccionar. ¡Vamos! No voy a parar, no voy a desistir, no lo haré hasta que ya no sea yo quien me haga frenar, seguiré gritando, seguiré golpeando, sé que en algún momento te defenderás. Si no lo haces no podré seguir, si no me lo demuestras seguiré aquí, sola, buscando animar un objeto inanimado, buscando palabras que no voy a escuchar, limpiando el rastro color carmesí trazado por mis puños. De rodillas te imploro que cobres vida, que te derrumbes sobre mí, tal vez así consiga fuerzas para vivir, para querer salir de esos escombros existentes en mi cabeza, tal vez si me regalas unos minutos de fantasía salga del fondo y te deje atrás.

28 de agosto de 2010

La armadura






Como si viviéramos en algún lugar de La Mancha, cuyo nombre jamás recordaremos, vamos con armadura de hierro y estoque al costado. Vamos batallando contra el mal y la injusticia con ojos entre abiertos, sabiendo que si los abrimos un poco más nos daremos cuenta de que en realidad sólo somos un saco de carne y hueso superficial e insípido como cualquier otro. Caminamos sin mirar a los lados porque sabemos que si lo hacemos veremos un montón de cuerpos metálicos más, diciendo ser de plata cuando en realidad son de plástico, caminando sin ver y aún así al de atrás critican, al de adelante juzgan y al de al lado reprochan. Creemos ver gigantes y callando la palabra de algún fiel amigo, vamos en contra de éstos para después darnos cuenta de que estábamos equivocados, y con la cobardía por delante inventamos cualquier excusa que terminamos creyendo para no aceptar que actuamos ignorante y precipitadamente. Esa pesada loriga nos aísla y llega a ser nuestra única y verdadera compañera, con ella no hay secretos, no hay mentiras y no hay excusas.

¿Qué sería del hombre sin un armazón de metal?

Seriamos simplemente el mismo saco de carne y hueso corriendo al aire libre despojado de todo, haciendo disparates mientras que aquellos que no tuvieron el valor de quitarse la armadura se ofenden y juzgan diciendo a bajas, entre ellos, que el objetivo es llamar la atención cuando en realidad el único objetivo es sentir la libertad de vivir la vida de la forma que nos gusta, nos parece y nos divierte. Reprochan el comportamiento escondiendo las ganas de tener las mismas agallas y hacer lo mismo pero retenidos por el ‘‘Qué dirán’’. No somos más que locos-lucidos, cegados por los tabúes que ha impuesto la sociedad, si luchamos tanto para que nuestros ideales y metas sean respetados, ¿por qué es tan difícil respetar una opinión distinta o una forma de ver la vida diferente a la nuestra? ¿Por qué hay tantas disputas por religión, política, estilos de vida y muchas otras cosas más? Pero sí despreciamos la falta de respeto cuando alguien se pasa la luz roja de un semáforo o cuando un individuo toma un puesto que no le corresponde en una cola, ¿Por qué no discutimos por quién ha ayudado a más personas, quién ha cuidado mas el ambiente, quién ha respetado más? Esas son cosas de tontos, dicen.
Cómo se nos exige ser respetuosos, solidarios o sinceros, cuando a diario vemos niños abandonados a las buenas de la vida, otros son ignorados, otros incomprendidos y sin oportunidades de ser entendidos, entonces ¿Cómo se pone el futuro en las manos de una juventud que está siendo corrompida e influenciada por la dejadez de las anteriores generaciones?  Se les aclama y felicita con medalla de oro a aquellos que son tan extrovertidos como inteligentes, pero a los que se encuentran en la media no se les extiende ni la mano para entusiasmarlos de seguir adelante y mejorar ¿De dónde nacen las ganas de querer hacer, la espontaneidad, el ánimo de continuar? Con qué moral se nos pide poseer estas características si son aplacadas por la misma persona que las exige. Si tan solo pudiéramos conseguir ejemplos actuales de personajes que por primera vez dejaran a un lado la politiquería y los beneficios personales y dijeran ’’es hora de surgir, ayudemos todos’’. Son pocos los que llevan a cabo esta frase y son mucho menos los que la dicen de corazón. Un gobierno siempre estará rodeado por adulantes ‘‘babosos’’ e interesados en cuánto color verde puede contener un bolsillo o quién posee más jerarquía. El pueblo siempre estará dividido entre los conformistas y tolerantes que se dejan llevar por promesas baratas e ilusiones falsas, de ellos siempre se aprovechan, y están aquellos que entienden y ven claramente la realidad del país pero que, en vez de unirse y luchar codo a codo, son descompuestos por la avaricia, las ganas de popularidad y el reconocimiento. Hay un dicho que dice ’’El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder’’ y así podemos ver ejemplos en cualquier lugar del mundo, es simplemente una historia de caballería donde pretendemos ser caballeros mientras que el que nos lee se vuelve tan desequilibrado y obsesionado como nosotros.
Como caballeros somos demasiado inconformes, cada raya, cada mancha, cada defecto en nuestra armadura es causa de burla, pero lo que no vemos es que tarde o temprano esos defectos estarán reflejados en la nuestra porque al final del día todos somos iguales. Estoy segura de que si existieran más caballeros preocupados por el bien y no por las diferencias de los demás, segura de que si la aceptación fuera algo esencial en nuestra sociedad, la humanidad sería mucho más avanzada y digna de buena envidia. Mientras tanto, seguiremos siendo la imitación de un guerrero que, al intentar ser quién no es, pierde de vista su verdadera identidad.